Complementos alimenticios
La importancia de la suplementación después de los 40 años
A partir de los 40 años, el cuerpo comienza a experimentar cambios naturales que afectan a la absorción y utilización de nutrientes. A esto se suma un problema cada vez más evidente: la disminución de la calidad nutricional de los alimentos actuales. En este contexto, los complementos alimenticios se han convertido en un apoyo clave para mantener la salud, la energía y el bienestar a largo plazo.
¿Por qué hoy los alimentos aportan menos nutrientes?
Aunque sigamos una dieta aparentemente equilibrada, no siempre obtenemos todos los micronutrientes necesarios. Las causas principales están relacionadas con el modelo de producción actual:
Suelos sobreexplotados y agricultura intensiva
La explotación desmedida de los suelos ha reducido significativamente su riqueza mineral. Cultivos sometidos a fertilizantes químicos crecen más rápido, pero contienen menos vitaminas y minerales esenciales como magnesio, zinc o hierro.
Ganadería industrial y falta de exposición solar
En muchas granjas industriales, los animales apenas reciben luz solar. Esto afecta directamente a la calidad de productos como huevos, lácteos y carnes, reduciendo su contenido en vitamina D, ácidos grasos esenciales y antioxidantes naturales.
Procesado y conservación de alimentos
El procesado industrial, el transporte prolongado y el almacenamiento afectan negativamente a la densidad nutricional de los alimentos, especialmente en vitaminas sensibles como la C o el complejo B.
Cambios nutricionales a partir de los 40 años
Con el paso del tiempo, el organismo ya no funciona igual que a los 20 o 30 años:
- Disminuye la absorción de ciertos nutrientes
- Se ralentiza el metabolismo
- Aumenta la inflamación de bajo grado
- Se pierde masa muscular y densidad ósea
Estas circunstancias hacen que las necesidades nutricionales aumenten, aunque la ingesta calórica deba mantenerse o incluso reducirse.
Complementos alimenticios: un apoyo, no un sustituto
Los complementos alimenticios no reemplazan una dieta saludable, pero sí ayudan a cubrir carencias específicas difíciles de compensar solo con la alimentación.
Nutrientes clave en la suplementación después de los 40
Algunos de los más habituales y recomendados son:
- Vitamina D, especialmente en personas con poca exposición al sol
- Magnesio, fundamental para músculos, sistema nervioso y descanso
- Omega 3, con efecto antiinflamatorio y protector cardiovascular
- Calcio y vitamina K2, importantes para la salud ósea
- Complejo B, esencial para la energía y el sistema nervioso
Beneficios de una suplementación adecuada
Una suplementación bien planteada puede ayudar a:
- Mantener niveles óptimos de energía
- Fortalecer huesos y músculos
- Mejorar la salud articular
- Apoyar el sistema inmunológico
- Favorecer el bienestar mental y cognitivo
Conclusión
La combinación de alimentos menos nutritivos y mayores necesidades del organismo a partir de los 40 años hace que los complementos alimenticios sean una herramienta cada vez más relevante. Apostar por una suplementación consciente, adaptada a cada persona y acompañada de hábitos saludables, es una inversión directa en calidad de vida y envejecimiento saludable.

